Madre y niño, de Oswaldo Guayasamin

Mi madre era una verdadera poesía, estaba siempre en gestación, tocaba la guitarra y cantaba a maravilla. Me enseñó los primeros acordes, las primeras voces. Recuerdo que de niño trataba de copiar un cielo rojizo, tormentoso. Seguramente no podía darle luminosidad y mi madre que entendía mi angustia, sacó en un platito de barro un poco de leche de su seno y me la dio, para ver si mezclando su esencia con mis colores, alcanzaba la luz. Mi madre era como el pan recién salido del horno. Me dió las dos vidas que tengo. Era y sigue siendo una tierna poesía.

Mientras viva siempre te recuerdo.

Guayasamín

De “El tiempo que me ha tocado vivir”

“Madre y niño”, Oswaldo Guayasamin, 1989

Obra perteneciente a la colección “La Edad de la ternura“, pintada por el artista desde 1988 hasta 1999.

Oswaldo Guayasamin nació en Quito en 1919 y falleció en 1999, dejando una obra prolífica y reconocida mundialmente por su enorme talento como artista y su activo compromiso social con los marginados y olvidados de nuestro continente. 

Sobre él dijo Pablo Neruda:

Los nombres de Orozco, Rivera, Portinari, Tamayo y Guayasamín forman la estructura andina del continente. Son altos y abundantes, crispados y ferruginosos. Caen a veces como desprendimiento o se mantienen naturalmente elevados, unidos territorialmente por la tierra y por la sangre, por la profundidad indígena. (…)

Guayasamín es uno de los últimos cruzados del imaginismo; su corazón es nutricio y figurativo, está lleno de criaturas, de dolores terrestres, de personas agobiadas, de tortura y de signos. Es un creador del hombre más espacioso, de las figuras de la vida, de la imaginación histórica. (EN: Guayasamin.org)

FUENTE: Guayasamin.org

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