Roberto Arlt

A 68 años de la muerte de Roberto Arlt


” Escribir desechos de pena para no salir a la calle a tirar bombas o a instalar prostíbulos…”.

Roberto Arlt


Roberto Arlt, por Juan Manuel Gordillo


“(…) Tengo el mal gusto de estar encantadísimo con ser Roberto Arlt. Cierto es que preferiría llamarme Pierpont Morgan o Henry Ford o Edison o cualquier otro “eso”, de esos; pero en la material imposibilidad de transformarme a mi gusto, opto por acostumbrarme a mi apellido y cavilar, a veces, quién fue el primer Arlt de una aldea de Germanía o de Prusia, y me digo: ¡Qué barbaridad habrá hecho ese antepasado ancestral para que lo llamaran Arlt! O, ¿quién fue el ciudadano, burgomaestre, alcalde o portaestandarte de una corporación burguesa, que se le ocurrió designarlo con estas inexpresivas cuatro letras a un señor que debía gastar barbas hasta la cintura y un rostro surcado de arrugas gruesas como culebras?
Mas en la imposibilidad de aclarar estos misterios, he acabado por resignarme y aceptar que yo soy Arlt, de aquí hasta que me muera; cosa desagradable, pero irremediable. (…)”.


Fragmento de “Yo no tengo la culpa“, en Aguafuertes porteñas


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(…) Arlt vio lo que estaba escondido. Estamos acostumbrados a ver la energía en el optimismo y la buena voluntad;  Arlt supo descubrirla en el fracaso, en la desesperanza sin remedio, en las aspiraciones inconfesables, en la locura. La revolución del Astrólogo no está dirigida a los obreros, sino a los que hablan solos en los bares de las estaciones, los que ensayan un diálogo donde enfrentan a su jefe, y que jamás pronunciarán, los que se muerden los labios para no revelar un secreto inconfesable, que a nadie importa, los humillados de toda clase.

Arlt murió muy joven, a los 42 (…) Su nombre suena como una máquina de escribir en medio de la noche, que no sabemos de donde viene, y cuyo ruido se infiltra en nuestras pesadillas o nuestro insomnio.


Pablo de Santis


Arlt se adelantaba a todo, tal vez porque era del país en el que el futuro sólo tiene realidad en la forma de nuestros miedos y esperanzas presentes, y el pasado es meramente un recuerdo.
Roberto Arlt no leía libros, hojeaba en el cerebro de esos libros. Era un hombre de grandes intuiciones, al que las ventanas iluminadas en la alta madrugada mantuvieron despierto en muchas ocasiones: “Nada más llamativo en el cubo negro de la noche que un rectángulo de luz amarilla. ¿Quiénes están ahí adentro? ¿Jugadores, ladrones, suicidas, enfermos? ¿Nace o muere alguien en ese lugar? Ventana iluminada en la madrugada. Si se pudiera escribir todo lo que se oculta detrás de tus vidrios biselados o rotos se escribiría el más angustioso poema que conoce la humanidad?”

Enrique Vila-Matas

Fuentes

Caricaturas : Juan Manuel Gordillo. Disponible en: http://www.caricaturasjm.unlugar.com/

El Ortiba. Disponible en: http://www.elortiba.org/

Sololiteratura.com. Disponible en: http://sololiteratura.com/arlt/arltescritocon.htm

Vila-Matas, Enrique. –La ventana sonámbula-. Disponible en:http://www.almargen.net/3-09-dh1.html