Pájaros negros

Imposible no mirar al pasado.
A la noche sombría que intenta
cernirse otra vez sobre estos cielos.
Pájaros negros revolotean en mi ventana
y cantan malos presagios.

Tienen la voz de mi vecina.
Tienen la voz del olvido
que se instaló en la máscara
de cinismo e ignorancia que
los acompaña cada minuto
de sus existencias.

Se oponen.
Se oponen a todo.
Los derechos humanos
los pone nerviosos.
Se sienten inseguros,
piden seguridad y más seguridad
Desean la pena de muerte.

En nombre de su falsa justicia
se sacan los rostros
Pisotean la memoria de aquellos
a los que les robaron los rostros,
la identidad,
los hijos,
los nietos,
la vida.

Siempre miran hacia el otro lado.
Lo único que les importa
es su ombligo.
No tienen cara ni vergüenza.
Me dan miedo.

(c) Alejandra Moglia

Estos pájaros negros de mal agüero, si bien son de temer,  también me dan más fuerza para seguir adelante y fortelecen la convicción de querer seguir viviendo en un país en el cuál la cuestión de los derechos humanos, la justicia social, la educación y la cultura son una cuestión de Estado. Ahora más que nunca.