Leopoldo Marechal

Una selección poética

 

 

Oda didáctica de la mujer

 
Por eje de la tierra la pusieron,
de norte a sur atravesada.
El mundo gira sobre su mujer.

Escritos en su tabla resplandecen
los números primarios de la tierra:
     el número que aguza
     las pasiones del viento
     y encabrita las aguas;
el número que da primaveras al mal
     y verdor a la guerra;
el que dice los pesos y medidas
     que a las armas convienen;

el que sabe los límites exactos
     del amor con su sombra,
     y el que renueva y lustra
la mocedad violenta de los días.
Guardadora de números la llamen
los que aprendan Mujer.

Hacia el norte limita con el cielo,
llorada realidad, ángel crecido;
al sur con la sabrosa pesadez de la tierra,
     al este con el árbol,
     con el buey al oeste.
Así la procelosa realidad
tiene su costa firme en la mujer:
en la mujer aviva su color y sonido
     y enciende su coraje.
     La mujer dice “Rosa”,
y en otro nacimiento se confirma la rosa.

Fraternidad gozada de las tres dimensiones
     y los cuatro elementos:
así diga el que aprende la mujer y su número.
     Porque tiene del Agua
desnudo el cuerpo y ágil el talón;
y sin perder su integridad .
cobra la forma de los vasos;
y del mar cejijunto aprende guerras,
o el gracioso talante, de la lluvia.

     Como el Aire, levanta
     de sí misma su viento.
     Sabe, como la Tierra,
     dar una faz al día
     y otra faz a la noche;
y ejerce, como el Fuego, la virtud
     de templar los metales.

     Después, sobre nosotros,
viento, lluvia y hoguera, la mujer;
     y la noche y el día,
     y sal en nuestros ojos
     o canto en nuestra lengua.

Un misterio la sigue: quien lo toque
     nacerá para siempre.

A Elbiamor no cantada

 

Solo de silencio

¡Rama frutal llena de pájaros
enmudecidos, estanque negro,
raíz en curva de león
es tu silencio!
Arranca de tus ojos en dos ríos unánimes;
se escurre como el agua pluvial, de tus cabellos;
cuelga de tus pestañas en invisibles gotas
y es un chal en tus hombros morenos…

¡Yo he visto cómo nace
de ti misma el silencio;
yo sé cómo se anudan sus culebras azules
en el gajo temblante de mi cuerpo!
Entra como la noche a los palacios,
invasor y terrible; me acarician sus dedos;
abre el estuche de mis lágrimas;
tiene un frescor de musgo: es el hondero
que se esconde en mi selva de retorcidos árboles
para cazar alondras de recuerdo.
Y entonces, todo yo soy una copa
de tu silencio…
Violines afinados de locura,
tambores secos,
lenguas en una plenitud de ritmos
callan en tu silencio!
Vas a romper en una música
sin frenos;
vas a decir palabras temblorosas
como nidos colgantes en la mano del viento;
a desnudar tu daga de caricias
ya soltarme las fieles panteras de tus besos…
Pero callas en hondos reflujos
¡y otra vez el silencio, el gran silencio!

¡Ah, no me digas nada
que rompa e sortilegio
de tu mutismo: ni la frase antigua
ni las canciones que ha mordido el tiempo!

Ser buzo y descender hasta la gruta
de tu silencio,
donde se tuercen los corales rojos
de las mordientes ansias y el deseo
es una forma negra, tentacular, sin ruido,
con cien ojos de acecho…
¡Ah, no me digas nada, ni la palabra antigua
ni las canciones que ha mordido el tiempo!

¡Silencio en las albercas de tus ojos,
en tus caricias largas, en tus besos!                                                                                                                                                                              
Que se duerma en tus labios
una gran mariposa de silencio…

Canción

El Río de tu Sueño cantará el abecedario del agua.
Tendrá árboles, como llamas verdes
chisporroteando alondras;
y altos bambúes cazarán el girasol de las lunas
en el Río de tu Sueño que sólo tú remontas…

El alba será un loto que perfuma
la muerte de tus noches;
de picotear estrellas estarán ebrios tus pájaro-moscas.
Habrá remansos y un polen que hace dormir al viento
en el Río de tu Sueño que tú remontas.

Con mi remo al hombro he visto zarpar cien días:
mis hermanos pelarán la fruta del mundo, la más roja…
Con mi renio inútil, a lo largo de las noches,
busco el Río de tu Sueño, que sólo tú remontas.

Descubrimiento de la Patria

 

Poemas disponibles en A media voz y Poesía en español

 

Sobre Leopoldo Marechal

Analecta literaria. Disponible en: http://actaliteraria.blogspot.com/2008/10/el-mito-de-maip-en-la-potica-de.html

Fundación Leopoldo Marechal. Disponible en: http://www.marechal.org.ar/

Leopoldo Marechal. Disponible en: http://www.elortiba.org/marechal.html

Literatura.org. Disponible en: http://www.literatura.org/Marechal/Marechal.html