Los lectores hablamos con Vila-Matas. Segunda parte

A través del grupo creado en FB ENRIQUE VILA-MATAS. Leyendo a Enrique Vila-Matas, el autor nos brindó la posibilidad de elegir citas de su obra para luego él comentarlas.

En un post anterior incluí las diez primeras citas. En éste  presento las 11  siguientes comentadas por el autor y que finalizan este diálogo con Vila-Matas a través de 21 citas pertenecientes a su obra.

 

11- “No sabía qué decirle. Me pareció que ya le había dicho demasiado diciéndole que era yo.” (Doctor Pasavento)


Son unas palabras que me sorprenden y que me encantan porque no reconozco como mías. Si resultara que finalmente son mías, sólo viene en mi auxilio una hermosa frase escrita por Brecht, el estribillo del primer poema que aparece en el Lesebuch für Städtebewohner: “¡Borra las huellas!”


12-“Sólo te queda resistir, no ser como aquellos que, a medida que la intensidad de su imaginación juvenil va decayendo, se acomodan a la realidad y se angustian el resto de su vida”. París no se acaba nunca.


Sé que se puede narrar perfectamente la vida de una persona a través de la tensión contínua que se produce entre ese “acomodarse a la realidad” y ese negarse a hacerlo. En ninguno de los dos casos obramos bien. Acomodarse crea malestar para siempre. Pero lo contrario nos deja a merced de las represalias de la realidad. “¿No le parece terrible la realidad?” le preguntaron a poeta Gabriel Ferrater, el hombre más inteligente de Barcelona cuando yo tenía 20 años. Y Ferrater contestó: “Sí, ¿pero qué me dice de la irrealidad?”

13.-“Soy Casi Watt, soy mero flujo discursivo” – Bartleby y compañía

Es decir, no llego ni a personaje de Becket, pero soy texto: voz incesante, pero en  retirada hacia su secreto.

14.-  “Vivo como un explorador. Cuanto más avanzo en la búsqueda del centro del laberinto,  más me alejo de él. (…) Soy como un explorador que avanza hacia el vacío. Eso es todo”. – Bartleby y compañía

Pero ¿Qué es exactamente un explorador que avanza hacia el vacío? Todo menos alguien que recorre las calles heladas con el corazón aturdido por la tristeza.

15.- “Pero sería peor que a alguien le diera por encender las lámparas de mi existencia”. – Dublinesca

Observo que una rendija de luz se alarga en la penumbra, pero no basta para guiar los pasos de mi existencia. No deseo, en todo caso, que se haga de día o que alguien encienda lámparas. Quiero permanecer así, a oscuras, como en la  última página de aquel cuento que Felisberto Hernández tituló “Nadie encendía las lámparas”.

16.- “Y le habla, con furia extraña, de quitarle al lenguaje su peso hasta que se asemeje a la luz lunar” . Dublinesca.

Es un buen proyecto, pienso. Y me quedo observando cómo la gente se hace más visible al estar ausente de un espacio.

17.- “Salí de su vida como se sale de una frase”. (Y Pasavento ya no estaba)

Me refiero a la vida de Marguerite Duras. Salí de su vida… Ignoro cómo fue, cómo se originó en mí esta breve frase que explica como me fui de la vida de alguien y al mismo tiempo cómo me voy de la frase misma. Sólo sé que de entre las mías es una de las que más me gustan y lo seguirá siendo mientras sepa salir de ella.

18.- “Y perdóname si cuando eras feliz yo dormía”. Infinitamente serio

Y perdóname si esta frase no puedo aclarártela.

19.- “El lápiz de la literatura latina”. Dublinesca

Un camarero español, muy racial. Lo recuerdo muy bien. En Howth. Lleva un horrendo lápiz en la oreja. “El lápiz de la literatura latina”, piensa Riba. Hasta aquí la ficción. En el mundo real, el camarero existió. Nos hizo creer a toda la Orden del Finnegans que era irlandés y quedó encantado de poder engañarnos y también estuvo muy contento cuando pudo decirnos que era gallego. Trabajaba en un restaurante de Howth y también es verdad y por tanto es real que fuera racial. Sólo el lápiz es una invención, un añadido a la realidad del camarero racial. Con el tiempo, el lápiz está cobrando una mayor importancia que el pobre personaje real. De hecho, el personaje -al que llamaremos Mar Don, o simplemente Mardón- se ha perdido ya en la bruma y en el tiempo. El lápiz, en cambio, está vivo esta tarde aquí en facebook y en Howth, donde un alma amiga acaba de hacerme saber que lo ha visto en la mesa que hay a la entrada del restaurante Sea Down, a la salida del pueblo. Esta noche alguien cenará muy cerca de él. Para ayudar a identificarlo (porque puede que haya más lápices): su madera  se ha vuelto celta y del color rojo en el que está  escrito “Down” se está desprendiendo el esmaltado, concretamente de la letra “w”.

20- “Mi padre, que en otros tiempos había creído en tantas y tantas cosas para acabar desconfiando de todas ellas, me dejaba una única y definitiva fe : la de creer en una ficción que se sabe como ficción, saber que no existe nada más y que la exquisita verdad consiste  en ser consciente de que se trata de un ficción y, sabiéndolo, creer en ella” .Ultimas líneas de Una casa para siempre.

Pasa el tiempo y la exquisita verdad sigue ahí, y la mañana tiene calma y sol, y el mundo no cambia.

21.- “Pasa el tiempo y la exquisita verdad sigue ahí, y la mañana tiene calma y sol, y el mundo no cambia” (comentario a una cita)

Sepa usted que mi padre, que en otros tiempos creyó en tantas y tantas cosas para acabar desconfiando de todas ellas, me dejó una única y definitiva fe : la de creer en una ficción que se sabe como ficción, saber que no existe nada más y que la exquisita verdad consiste  en ser consciente de que se trata de un ficción y, sabiéndolo, creer en ella.

PARTICIPAMOS: Juan Salas Villanueva, Susana Borobio, Elisa Rodríguez Court, Juan Antonio Friedich Pi, Magdalena Herrera de Boersner, Gabriel Meraz, Silvia Rodríguez Court, Ernesto Cazal, Jose Luis Redon, Santiago Gil, Jesús Garrido, Victor Gallego, Javier Avilés, Mónica Ballesteros Triguero, Karla Olvera, Lilith Wasp y Alejandra Moglia.

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