Mil grullas

Mil grullas de papel
Mil besos
Mil abrazos

Miles de palabras
Miles de silencios
Miles de preguntas
Miles de mentiras
Miles de miedos

Miles de llantos
Miles de olvidos
Miles de recuerdos
Miles de “basta”.

Miles de niños
Miles de risas
Miles de sueños
Miles de caricias

Miles de odios
Miles de errores.

Miles de esperanzas
Miles de utopías.

Mil grullas de papel
para todos
y otras mil más urgentes
para Sadako
tan urgentes
como el Amor,
por su memoria
y por la nuestra.

(c) Alejandra Moglia

Existe una antigua leyenda japonesa que dice que quien haga mil grullas de origami puede pedirle un deseo a una grulla, cuyo premio consiste en una vida larga o la recuperación de una enfermedad.

Sadako Sasaki tenía dos años cuando la bomba atómica fue lanzada sobre Hiroshima. Nueve años después se le declaró una leucemia terminal y una de sus amigas, regalándole una grulla de papel dorado le contó la leyenda.

Es así como la niña comenzó a hacer grullas con el deseo de  recuperarse y salvar su vida. Al poco de tiempo, se entera que otro niño estaba por morir y Sadako considera injusto pedir las grullas sólo para ella.

Junto a sus amigos y compañeros de la escuela comienzan a hacer grullas para todos los niños enfermos, para su curación y para pedir por la paz en el mundo.

Lamentablemente Sadako falleció con tan solo 12 años antes de completar las mil grullas, convirtiéndose en un símbolo de paz, de esperanza y de amor a la vida y a la humanidad.

En su homenaje y en el de todos los niños muertos como consecuencia de las bombas atómicas, sus amigos le dedicaron un monumento que representa a la niña sosteniendo una grulla dorada en su mano.

Finalmente, en 1958 se crea el Parque de la Paz de Hiroshima y debajo de la estatua de Sadako puede leerse “Este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo”.

Desde ese año,  Sadako recibe cada día en su memorial miles y miles de grullas realizadas por niños de todos los lugares del planeta:  mil grullas para la paz. Mil grullas para aprender. Mil grullas que nos siguen manteniendo vivos.

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