Voy a dormir. A 73 años de la muerte de Alfonsina Storni

Hoy se cumplen 73 años de la muerte de Alfonsina Storni, cuando en la madrugada del 25 de octubre de 1938 se arrojó al mar, desde un sector de La Perla, en la costa de la ciudad de Mar del Plata.

Luego la leyenda en torno a su muerte y al misterio de la poeta dirá que entró caminando al mar muy lentamente.

En el prólogo de la Antología Poética publicada en 1980 por el Centro Editor de América Latina, Alejandro Fontenla cita a Gabriela Mistral quien -en un fragmento de su artículo publicado en el Mercurio de Chile, en 1926- dice de Alfonsina:

“(…) Profunda cuando quiere, sin trascendentalismos; profunda porque ha sufrido y lleva como pocas la cavadura de la vida. Alegre, sin esa alegría de tapiz coloreado de las gentes excesivas; con una alegría elegante, hecha de juego. Muy atenta a quien está a su lado, con una atención hecha de pura inteligencia, pero que es una forma de afecto. Informada como pocas criaturas de la vida, dando el comentario oportuno de las cosas más diversas, mujer de gran ciudad que ha pasado tocándolo todo e incorporándoselo. Alfonsina es de los que conocen por la mente tanto como por la sensibilidad, cosa muy latina. Sencilla, y hay que repetir que con una sencillez también elegante, pues andan ahora muchas sencilleces desgarbadas que empalagan tanto como el preciosismo, su enemigo. Una ausencia igual de ingenuidad y pedantería. Una seguridad de sí misma que en ningún momento se vuelve alarde”.

Cinco días antes de su muerte, Alfonsina escribió Voy a dormir. El poema fue publicado por el diario La Nación el día de su muerte, junto a su necrología. Tal como se hace referencia en la antología del CEAL, se lo considera unánimemente uno de los más bellos y estremecedores testamentos poéticos:

Dientes de flores, cofia de rocío,
manos de hierbas, tú, nodriza fina,
tenme prestas las sábanas terrosas
y el edredón de musgos escardados.

Voy a dormir, nodriza mía, acuéstame.
Ponme una lámpara a la cabecera;
una constelación; la que te guste;
todas son buenas; bájala un poquito.

Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases

para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…

Alfonsina Storni

En la voz de Omar Cerasuolo

FUENTE

Storni, Alfonsina. Antología poética. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1980