Los muchos que no viven, de Alberto Vanasco

La pregunta se repite, una y otra vez. Lo que cambia es el lugar. Puede ser en la casa céntrica de un amigo, al que despierta todos los mediodías para el beneplácito de la madre. O si no en un almacén barrial, dándole clases de matemática a la hija adolescente de sus dueños, que se quejan por su inconstancia horaria o por la falta de resultados de sus cursos. También en su hogar suburbano, donde despierta cada tanto, rodeado de voces femeninas que lo irritan y un hijo al que lamenta ver poco, pero del que huye apenas puede.

Lo que se pregunta todo el tiempo el protagonista de Los muchos que no viven es “¿qué hago yo acá?”. Y la respuesta jamás llega, porque preguntárselo implica perderse en interminables y recurrentes monólogos existencialistas, que se intercalan con una sucesión de intrigantes escenas triviales –y justamente por eso fascinantes–, y diálogos veloces y breves, a veces banales y forzados, otras naturales y dinámicos. Sobre esa dialéctica entre autorreflexión y velocidad vital discurre este breve libro del tan olvidado Alberto Vanasco (1925-1993), que su amigo Mario Trejo presenta –a pesar de que su edición original data de 1964– como una novela sobre Buenos Aires en los años cincuenta. “Muestra las carencias de nuestro país, la desolación y la frustración de muchos de los que sí vivíamos”, escribe Trejo en el prólogo de su merecida reedición. “Con escenas que parecen sacadas de una película, presenta una vida, la de una generación y la de sus amigos.”

Martín Pérez (seguir leyendo en Página/12)

Los muchos que no viven, de Alberto Vanasco fue publicada en 1964 y actualmente reeditada por la editorial Mil Botellas.

FUENTE

Pérez, Martín. Los jóvenes viejos. En: Página/12, 20 de noviembre de 2011