Addio, Paco Urondo

Estaba en un estado
de ánimo sentimental; estuve
sonado; alcohólico, desierto,
fugitivo y
topecé con la cara de tu sonrisa
que ocultaba
la cara de tu rabioso dolor

Y nunca pude resignarme
a esa cara
y perdí tu sonrisa y te
digo adiós, amore mío santo, que descanses,
que me olvides hasta cuando
los boleros estallen
como copitas de anís, como
bazookas del destino.

Francisco Urondo

De: Todos los poemas, 1972

Bayley, E. – […y otros] La poesía del cincuenta. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina, 1981