Finalizó la exposición homenaje a Pizarnik en el Larreta

Finalizó la exposición homenaje a Alejandra Pizarnik, “La palabra del deseo”, en el Museo Larreta, que se hizo con motivo de cumplirse este año –el 25 de septiembre- los cuarenta años de la muerte de nuestra adorada poeta.

Dicha exposición se inauguró el 3 de mayo pasado y su duración estaba programada hasta el 27 de ese mes. Sin embargo, la gran afluencia de público y la repercusión que generó hicieron que se extendiera hasta el 10 de junio, es decir hoy.

En La palabra del deseo se puso a nuestro alcance, por un lado, una muestra de objetos pertenecientes a Pizarnik, a sus amigos y familiares, aquello que la acompañó íntimamente durante su vida y formó parte ella: sus máquinas de escribir, sus lentes, cartas, cuadernos, dibujos, libros, fotos, textos subrayados. Por otro lado, la presentación de dos series de obras del artista visual Santiago Caruso: los originales de La Condesa Sangrienta, ilustraciones que forman parte de la edición publicada por Libros del Zorro Rojo, y El eco de mis muertes, acuarelas inspiradas en la obra poética de Pizarnik.

Fernando Noy tuvo a cargo la inauguración de este gran homenaje, performance en la que interpretó poemas y leyó El espejo de la melancolía, de La Condesa Sangrienta.

Se hicieron una serie de charlas que permitieron abordar la vida y la obra de Alejandra desde diversos aspectos. Participaron de las mismas Fernando Noy, Mariana Enríquez, Cristina Piña, Ivonne Bordelois, Ana Becciú, Silvia Hopenhayn y María Negroni.

También se han exhibido los documentales: Memoria Iluminada, de Virna Molina y Ernesto Ardito y Vértigos o contemplación de algo que cae. Un film sobre la poesía de Alejandra Pizarnik.

Hubo, además, tres jornadas en las que se realizaron visitas guiadas y Santiago Caruso firmó ejemplares de La Condesa Sangrienta.

En relación a la obra de Caruso dice Ernesto Schoo:

“Santiago Caruso evoca con minuciosas y exactas pesadillas gráficas, los textos de Alejandra Pizarnik sobre la llamada “condesa sangrienta”. La fusión de palabras e imágenes alcanza aquí una perfección fuera de lo habitual: es realmente un mundo crepuscular, atroz, habitado por los monstruos que nos aterran desde la infancia, cuando sospechamos que las sombras del anochecer ocultan algo más que tinieblas, e imaginamos que algo siniestro nos acecha debajo de la cama, o entre los pliegues del cortinado. Aquí está todo el catálogo de las perversiones, revestidas con el poder de la poesía, que viste de belleza (como el Apocalipsis de Durero, como las visiones del Infierno en las miniaturas medievales) el horror del lado nocturno de la condición humana.”

En lo personal, el texto de La Condesa Sangrienta de Pizarnik lo había leído por primera vez en la Prosa Completa. Luego, no hace mucho tiempo, compré la edición ilustrada por Caruso y allí, como señala Shoo,  esa fusión entre palabras e imágenes alcanzan una perfección fuera de lo común, haciéndose carne en la cita de Sartre, con la que la Alejandra inicia el relato: “El criminal no hace la belleza; él mismo es la auténtica belleza”. Ilustraciones en tonos de rojo, blanco y negro encarnan el horror y cobijan las palabras de Pizarnik, hundiéndonos en el terror y las sombras, mundo de perversión y atrocidad en donde lo  macabro se funde con el erotismo y la poesía.

El eco de mis muertes está basada en la obra poética de Pizarnik. Cada una de las obras está acompañada de los versos seleccionados por Caruso. Encontramos a la niña pájaro, a niñas atormentadas por sus monstruos, por la  infancia, sus miedos, sus terrores. La serie finaliza con una obra en la que se hace presente ese jardín buscado por Alejandra y para Caruso éste sería un jardín en decadencia o en el inicio que en cierta forma también ha sido inspirado por El Bosco, artista que Alejandra admiraba.

El Museo Larreta tiene un jardín muy bello. ¿Qué jardín se encuentra luego de ver la muestra? ¿Qué jardín llevamos dentro?

Fui varias veces al Museo pero hubo un día en que elegí ir a una hora en la que sabía que habría muy poca gente o nadie –sólo por la hora elegida- y fue así. Estuve sola en el museo, recorrí nuevamente la muestra desde otro lugar diferente, pedí permiso para sacar algunas fotos –que salieron mal porque la energía en una muestra de estas características está puesta en otro lado, en la atmósfera pizarnikiana que invadía el Museo, en el surrealismo, en las voces que me embriagaban, en la poesía que respiraba, porque se respiraba a Alejandra- y luego de ver la serie El eco de mis muertes fui al jardín del museo. Salí de ese jardín en el inicio pintado por Caruso para adentrarme en un jardín como el de Alicia, completamente onírico, surrealista,  bello, pero muy extraño, tan hermoso y a la vez sumamente inquietante y perturbador.

Dice Ricardo Valerga, del Museo de Arte Español Enrique Larreta 

En 1960, Alejandra Pizarnik le confiaba a su Diario: “Y el sábado vino una voz que me dijo: Tú nunca morirás…” Moderna Juana de Arco, la “cantora nocturna”, la “pequeña viajera” o el “ángel harapiento” -como le gustaba llamarse- nos ha dejado una obra única e imprescindible. Había nacido en Buenos Aires en 1936; falleció en esta misma ciudad en 1972, hace cuarenta años. “La poesía es el lugar donde todo sucede”, afirmó Alejandra; también, en un texto sobre Antonin Artaud, señaló a los poetas que “tienen en común el haber anulado -o querido anular- la distancia que la sociedad obliga a establecer entre la poesía y la vida”. Ella se abocó también a esa tarea.

Sus versos fulgurantes, le restituyen a la palabra su antiguo poder transfigurador. Es por eso que tras su lectura, ya no seremos los mismos.

No somos los mismos tras su lectura, tras sus muchas voces que resuenan en nosotros, tras este homenaje que fue tan necesario como imprescindible. Un gran homenaje que nos ha permitido encontrarnos plenamente con Alejandra y, a través de los objetos expuestos, de la obra impresionante de Caruso, de las personalidades –no sólo tan destacadas sino tan cercanas a ella- sumergirnos en su mundo, en el surrealismo, en poetas maravillosos, en todo lo que ella ha hecho y ha sufrido por la poesía, por el lenguaje. Un mundo del cual decidió partir y en el que está cada vez más presente porque la necesitamos, porque nos marca a fuego, porque nos transforma, un mundo que sigue esperando ser salvado por el lenguaje, porque –citando a Ana Becciú– “nadie decía como ella eso que apenas si se oye entre nosotros, o dentro de nosotros, nadie decía como ella nosotros”. ◘Alejandra Moglia

Trailer de la exposición

Video que hice en forma casera, con algunas de las imágenes que tomé de la exposición

Folleto que se entrega en la muestra

Algunas de las fotos que saqué en el Museo

Fragmento de una de las obras de Santiago Caruso perteneciente a la serie de originales de La Condesa Sangrienta.

Obra de Santiago Caruso, perteneciente a la serie El Eco de mis Muertes

Fragmento de una de las obras de Santiago Caruso, perteneciente a la serie El Eco de mis Muertes

Toda la información del Homenaje a Pizarnik en el blog de Santiado Caruso

Y en el blog 5.1 megapixels han publicado algunas fotos de muy buena resolución.

 

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