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Horizonte entre las alas, de Hamlet Lima Quintana, musicalizado por Enrique Llopis

15 de septiembre de 1923 - 21 de febrero de 2002

Por que razón no pudo despegarse
de aquel sitio que amó,
si él tenía las alas para el vuelo,
las urgencias de la imaginación.
Por que razón no pudo andar al viento
si el viento creció, cuando todos los vientos de la vida,
le pintaron la rosa del amor.

Por que razón jamás cambió su modo
de cantar la canción,
de engendrarles los hijos a su tierra,
de parir la palabra con dolor.
Por que razón ponía la distancia
sin cambiar de color,
se llevaba los rostros de su sangre,
la alegría, el combate, la ilusión.

Pero al fin con estar en su lugar,
en su horizonte,
viajaba al sol, volaba por adentro
con las alas de miel,
y era más pasajero sin distancia,
golondrina y paloma de papel.

Hamlet Lima Quintana (poema)

Enrique Llopis (música)

FUENTE

Enrique Llopis. Web oficial

Voz de Hamlet Lima Quintana

Cielo del amor, de Hamlet Lima Quintana y Enrique Llopis

No puedo andar con la tristeza
armonizada en una flor
porque la vida no me pesa, ni el amor.
No puedo andar con el olvido
en las espaldas bajo el sol
porque tu sangre va conmigo
y en los hijos renació.
Si quiero regresar sé donde puedo ir,
si canto una canción voy adelante,
si quiero recordar soy una historia,
la completa libertad de la memoria.
Por eso al fin voy a tu lado
con la ternura y el dolor,
y entre la sangre que he llorado
traigo el cielo del amor.

Y a veces bajo el sol me pongo a recordar
que tengo el corazón con algo ausente,
los rostros que perdí sangran la historia
y transitan en la luz de mi memoria.

Como la urgente mariposa
inunda el aire de color
vengo a bailar sobre una rosa
y a vivir junto a vos.

No veo el cielo madre
solo un pañuelo blanco,
No sé si aquella noche yo te estaba pensando
o si un perfil de sombras me acunaba en sus brazos
pero entre en otra historia con el cielo cambiado
No quiero que me llores mírame en tu costado
mi sangre esta en la sangre de un pueblo castigado
mi voz esta en las voces de los iluminados
que caminan contigo por la ronda de mayo.
No quiero que me llores
ahora que te hablo
mi corazón te crece cuando extiendes las manos
y acaricias las cosas que siempre hemos amado:
la libertad y el alma en todos los hermanos.
No sé si aquella noche yo amanecí llorando
o si alguna paloma se me murió de espanto
solo sé que la vida que me esperaba tanto
es el cielo que crece por tu pañuelo blanco.

Por eso al fin voy a tu lado
con la ternura y el dolor
y entre la sangre que he llorado
traigo el cielo del amor.

Letra: Hamlet Lima Quintana

Música: Enrique Llopis

FUENTE

Si yo estuviera cansado, de Rafael Alberti y Enrique Llopis

Si yo estuviera cansado,
río grande, de la vida,
¿qué no haría por perderme
por tus islas?
¿qué no haría por perderme
por tus islas?

Sé de las islas del mar,
pero no sé de tus islas.
Las tuyas tienen caballos,
niñas azules las mías.
Las tuyas tienen caballos,
niñas azules las mías.

Dame un caballito overo
por una niña.
Dame un caballito overo
por una niña.

Si yo estuviera cansado,
río grande, de la vida,
¿qué no haría por perderme
por tus islas?
¿qué no haría por perderme
por tus islas?

La eternidad bien pudiera
ser un río solamente,
ser un caballo olvidado
y el zureo de una paloma perdida.

En cuanto el hombre se aleja
de los hombres, viene el viento
que ya le dice otras cosas,
abriéndole los oídos
y los ojos a otras cosas.

Hoy me alejé de los hombres,
y solo, en esta barranca,
me puse a mirar el río
y vi tan sólo un caballo
y escuché tan solamente
el zureo de una paloma perdida.

Y el viento se acercó entonces,
como quien va de pasada,
y me dijo:
La eternidad bien pudiera
ser un río solamente,
ser un caballo olvidado
y el zureo de una paloma perdida.

Si yo estuviera cansado,
río, tú me lo darías,
sé que tú me lo darías.
Si yo estuviera cansado,
río grande, de la vida,
¿qué no haría por perderme por tus islas?
¿qué no haría por perderme por tus islas?

Rafael Alberti (poema) y Enrique Llopis (música)

La canción forma parte de la obra El viento que viene y va, de Rafael Alberti y Enrique Llopis.

Enrique Llopis (www.enriquellopis.com)

Enrique Llopis y Rafael Alberti en Madrid, año 1991. Imagen: página Web de Enrique Llopis

En el sitio Web de Enrique Llopis puede leerse lo siguiente:

Dijo Rafael Alberti

En Argentina, a la que nunca imaginé que volvería después de mi largo exilio, estuve el año pasado dando unos recitales durante los que comprobé, siempre me asombro de estas cosas, el cariño y el intenso recuerdo de mi estancia allí, muy difícil de reflejar en estas páginas sin que pueda parecer vanidad de un poeta nostálgico. Pero mi visita dejó honda huella en la vida cultural de Buenos Aires, y eso me estimula de nuevo a subir a un avión, como un marinero en el aire, y volver a abrazar a tantos amigos que aún tengo por allí con la huella del tiempo en el alma.

Me anima a hacer este nuevo viaje la grabación de un disco, El viento que viene y va, que he realizado con Enrique Llopis, cantante argentino de una sorprendente sensibilidad, que ha puesto una bellísima música a varios poemas de mi libroBaladas y Canciones del Paraná, que yo escribí durante mi vida argentina:

Hoy el Paraná respira
con aliento de azahares.
Con el azahar me voy
No me detengáis.

El inmenso río que da título al libro, sus barrancas verdes, los caballos que parecían bordar el campo, el bañado, las iguanas, la quinta del Mayor Loco, don Amarillo ladrando, los paisajes que me rodeaban…
Todo ello, junto a la inmensa añoranza de España que me inundaba, dan vida a unos versos de una asombrosa sencillez que hoy, al escucharlos musicados parecen adquirir su auténtica significación.

Buenos Aires, Rosario, Córdoba, me esperan nuevamente, esta vez creo que sí será la última, y yo acudo a aquellas tierras con la misma fuerza que antes. Mientras espero reencontrarme con aquel olor de azahares, esta noche otoñal gaditana voy a dejar mi ventana abierta, por ver si el aire me trae hasta mí un largo y profundo olor a albahaca.

Rafael Alberti
La arboleda perdida

En el mismo sitio, Enrique Llopis cuenta:

“(…) Hace muchos años, cuando empezaba a salir de mi barrio y establecía amistad con tantos estudiantes, músicos, poetas, pintores, artistas que generosamente daban lo que tenían y lo que sabían, vivíamos lo que Edgar Morin llama “la concepción sintética de la vida”, o sea, una vida de varios rostros, porque queríamos, al mismo tiempo, militar, estudiar, leer, divertirnos, ser artistas, vivir en varios planos, permitirnos tener zonas libres para la poesía, la música y el pensamiento, y, todavía, tener una vida privada. En esa vorágine vital ocupaba un lugar importante en nuestras vidas una colección de libros de poesía que publicaba Editorial Losada.
Estos libros llenaban nuestros bolsillos y ocupaban estantes en todas las casas donde íbamos. Allí estaban, como el pan, las poesías de Pablo Neruda, León Felipe, Walt Whitman, Pedro Salinas, Antonio Machado, Federico García Lorca y de tantos otros, que pasaban de mano en mano y aprendíamos de memoria. Poemas que íbamos recitando en el colectivo, en nuestras casas o en cualquier otro lugar, porque para la poesía es bueno cualquier espacio.

En esa colección estaban los libros de Rafael Alberti.

Rafael Alberti fue muy importante, no sólo en mi formación siempre autodidacta, sino también porque con el tiempo se transformó en uno de los pilares de mi obra. Tuve la suerte de conocerlo, de quererlo y de trabajar junto a él (…)”. 

Para conocer todas las canciones que Enrique Llopis ha compuesto junto a Rafael Alberti hacer clic AQUÍ

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